El futuro de Logroño pasa por realizar hoy una planificación adecuada de la ciudad en la que queremos vivir. Es preciso que ahora la imaginemos y dibujemos con criterios lógicos y equilibrados para que logremos hacer realidad el planteamiento que perseguimos: moderna, eficaz y dinámica, atractiva para el turista –hoy ya una extraordinaria oportunidad de revitalización económica-, con encanto en las zonas comerciales, con áreas y servicios interesantes y asequibles para acoger nuevas empresas que quieran invertir en nuestro municipio. Una ciudad con capacidad de generar actividad económica; abierta a los nuevos emprendedores y a la investigación como garantía de capacidad de generar en riqueza y empleo.
Un Logroño que sea líder en metros cuadrados de zona verde por habitante y que ofrezca accesos ágiles y comunicación sencilla entre los barrios y el centro de la ciudad. En definitiva, que sea competitivo en todos los sentidos frente a otras capitales y regiones.
Ese es el objetivo de la revisión del Plan General que estamos desarrollando desde la Concejalía de Desarrollo Urbano y es también uno de los compromisos adquiridos por el Partido Riojano con los ciudadanos. El Plan General es el documento que recoge cómo va a ser el desarrollo de un municipio en los próximos años; contempla tanto la filosofía como los aspectos técnicos de todos y cada uno de los elementos que definen la ciudad.
El Plan General es sin duda –junto a los Presupuesto Municipales- el documento de trabajo más importante de un Ayuntamiento. Desde ese convencimiento, estamos trabajando para lograr la mayor participación posible a la hora de aportar ideas y sugerencias. A lo largo del periodo de participación ciudadana hemos recibido más de 400 propuestas, que ya está analizando el equipo técnico redactor de la revisión. Así mismo, hemos constituido comisiones sociales, técnicas, políticas y económicas, con el objeto de conocer la visión de expertos en estas disciplinas.
El objetivo es claro: que no se repitan situaciones de desequilibrio cómo las que hemos vivido en los últimos años. No puede volver a ocurrir que se construya una dotación tan importante con el hospital San Pedro y no se tengan en cuenta las infraestructuras viarias para llegar hasta allí. No puede volverse a repetir que se permita el traslado de un colegio a un área sin urbanizar y que no se ofrezca solución alguna a los padres para llevar a sus hijos a clase. Ese era el urbanismo del Partido Popular. Así funcionaban Concepción Gamarra, Mar San Martín y el ex concejal José Musitu; para ellos la ciudad era sólo un espacio a través el cual se satisfacían las necesidades de los amigos: parcelas dotacionales para guarderías y residencias de ancianos que se adjudicaban a familiares o para la construcción de restaurantes ¿Qué servicio social presta un restaurante cuándo existe una enorme demanda de plazas de guardería?
Son sólo ejemplos de cómo entiende el Partido Popular el desarrollo de la ciudad. Urbanismo para el PP es igual a sus amigos.
Concepción Gamarra sabe que los logroñeses ya no se creen ni sus mentiras ni las de su jefe, Pedro Sanz y, por ese motivo, hizo un ejercicio más de cinismo e hipocresía y, cuando ya conocía el inminente expediente de regulación de empleo (ERE) de Solaria, salió ante los medios hablando de innovación e inversión. La jugada le ha salido mal y ha quedado patente, una vez más, su mediocridad y sus malas artes. El ERE de Solaria –un ejemplo más- le ha dejado sin argumentos. Gamarra y Sanz promueven ocurrencias e improvisaciones de cara a la galería y regalan millones de euros de todos los riojanos a la primera persona que aparece por el palacete y asegura que va a crear 700 puestos de trabajo, que luego son 15 y tras el ERE 4. El PP no planifica, improvisa.
Logroño necesita situarse a la vanguardia de la investigación, del conocimiento y la innovación; tiene que ser capaz de atraer nuevas inversiones y más aún cuando el empleo es la mayor preocupación de los ciudadanos.
Desde el Partido Riojano entendemos que es preciso que la base para garantizar la capacidad de generar riqueza y empleo debe de ser sólida y no un pastiche al estilo Sanz-Solaria. Estoy convencido de que la revisión del Plan General de Logroño es la mejor herramienta para garantizar unas reglas del juego eficaces e iguales para todos.
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